Muchos se preguntarán ¿ Por qué habría de llevar a mi hijo a terapia? o ¿ De qué le podría servir?

Para responder a estas preguntas, me gustaría explicarles en que consiste. La terapia de juego es un espacio terapéutico que le brinda al niño la posibilidad de entender su circunstancia, de poder darle un manejo adecuado y de poder expresar y darle salida a sus emociones y sentimientos.

Así como el adulto busca un espacio de crecimiento interno que le ayude a manejar adecuadamente su problemática, que le ayude a entender y conocerse mejor, el juego es un espacio de crecimiento y expresión para el niño.

Al jugar, hacemos uso de muchas habilidades que nos ayudan mucho en nuestras relaciones interpersonales y que en determinado momento son herramientas de sobrevivencia. Algunas de estas habilidades son:

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El niño se acostumbra a estar en situaciones de competencia sin que esto le amenace o le angustie.

Uso del lenguaje: que nos ayuda a tener una mejor comunicación y más efectiva.

Capacidad  a la tolerancia a la frustración que nos ayuda a saber convivir con los que nos rodean sabiendo que pueden tener diferentes formas de pensar o de ser diferentes a nosotros.

Capacidad para explotar diferentes formas de nuestra realidad en donde además se nos permite actuar varios roles sin que esto me cause angustia.

Jugar es un espacio de creación en donde la creatividad y la imaginación salen a flote y se puede materializar, de tal manera que hace sentir al niño satisfecho consigo mismo y aumenta su autoestima.

Es una válvula de escape de la angustia, el coraje, enojo, confusión, y cualquier otro sentimiento que nos haga sentirnos infelices.

El sentido del humor y la capacidad para hacer chistes conmigo mismo es una situación que nos va a aligerar el camino cuando nos sintamos desesperados.

La posibilidad de encontrar una solución a nuestros problemas y de entender mi situación tanto a nivel personal, como a  nivel familiar, social, etc…

Desarrolla capacidades como autogestión, autogobierno y autocrítica que nos enseña a ser pensantes y analíticos.

Desarrolla también capacidades cognitivas de una manera lúdica y entretenida como por ejemplo: leer, escribir, dibujar, restar, etc…

Sabiendo todo esto, ¿le negarías a tu hijo la oportunidad de tener un espacio así? Tanto la capacidad para disfrutar como la capacidad para jugar, son indispensables para ser felices a cualquier edad.

 

Y tú,  ¿sabes jugar?