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Reflexiones y Letras con María Sanz en Arké Grupo Psicológico

Generamos contenidos de interés general, desde la perspectiva de la filosofía y el psicoanálisis, pretendiendo favorecer la reflexión, resignificando el VIVIR…

De que sirve reflexionar…

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Reflexionar es mirarse a sí mismo… Reflexionar es ese momento en que te sientas a mirar tu vida… Mirar tu vida pasada e imaginar futuros… Es el momento en que las experiencias se hacen sabiduría… Es el momento en que visualizas tu futuro… Es el momento en que enfocas lo que buscas… Es el lugar en dónde eliges la siguiente experiencia…

En la reflexión estás contigo mismo, te sustraes del mundo… En la reflexión todo gira entorno a las cosas vividas que se hacen recuerdos, si, pero también fundamento para lo nuevo por vivir…

Cuando reflexionas organizas tu mundo interno, organizas la vida vivida,organizas la vida futura…

La reflexión en todo caso, al permitirte vivir en tu mundo, evita que lo que hagas carezca de dirección, pero sobretodo, permite elegir libremente y con conciencia.

Hoy vivimos en un mundo que no nos deja espacios para reflexionar… Mucho afuera nos distrae y cuando caemos en cuenta, el tiempo ha pasado, sin que logremos integrar nuestras respuestas y reacciones…

Reflexionar te permite tomar de nuevo tu vida en tus manos… Reflexionar es el modo como diseñas tu vida y haces sabiduría tu pasado…

La importancia de la educación de niños y adolescentes.

Educar, es en estricto sentido, conducir, y, por tanto, en términos de vida, la educación sería conducir hacia una vida plena, gratificante y satisfactoria, donde el actor, es decir, aquel que vive, se reconozca en sí mismo como un ser magnífico, con atributos únicos, capaz de desarrollar habilidades y destrezas, que le lleven a experimentar plenamente su vida y trascendencia.

Sin duda, los primeros “conductores” son los padres, pero también, todos aquellos que forman parte del entorno en que se va desenvolviendo la vida de todo ser humano.

Pensar en parentalidad, por tanto, es pensar en estos guías formadores, que abren espacios para la emergencia y desarrollo de potenciales y habilidades, a través de experiencias que van construyendo identidad, personalidad, mundos internos, formas de relacionarse con la realidad y el entorno, creatividad, estima de sí, disciplina, y en una frase: La forma particular de ser en el mundo.

En los procesos de vida, se van sumando otros guías formadores que siguen abriendo espacios de crecimiento, desarrollo y expansión hasta    llegar a la adultez, momento en que se convertirá a su vez, en un formador.

Quiénes rodean al niño desde el inicio de su vida, durante su tránsito hasta la vida adulta, son en todo caso siempre, una influencia que puede promover u obstaculizar su desarrollo hacia la expresión plena de sí.

El ejercicio de la parentalidad implica por tanto, tener en primer lugar consciencia del impacto que se tiene en la posibilidad vital de ese ser en desarrollo, y a partir de ahí, reconocer que a mayor conocimiento de los procesos, momentos y oportunidades de integración y habilitación de capacidades, mejor resultado habrá tenido tal acompañamiento.

Levando anclas…

Cuando pensamos en esta expresión, generalmente pensamos en aventura…

Pensamos en dejar atrás lo que ha sido y lanzarnos a descubrir el mundo, un mundo lleno de otras realidades, de libertad y sorpresa, de opciones infinitas, esperando con ello expandir el alma y nutrir el alma…

Imaginamos que esta aventura nos traerá sorpresa, vitalidad y nuevos retos, aunque sabiendo que no siempre será gozoso, pero eso si, será acumulado en los tesoros del corazón… ¿Será eso a lo que se refieren los escritores cuando nos hablan de tesoros enterrados en tierras lejanas?

Y soñamos con mares calmos, pero también con tormentas que nos llevan a luchar para mantenernos a flote… con caletas y bahías que parecen escapar del paraíso… con colores nunca vistos… con seres jamás intuidos… Sirenas y Tritones, o monstruosos y gigantescos moluscos y serpientes marinas…

Pero en todo caso, cuando hablamos de levar anclas, queremos invitarte a encontrar las aventuras de la vida, a enfrentar a los monstruos de tu mundo interno,a enfrentar los retos y las tormentas, que justamente son lo que viene a diario, pero con el placer de la sabiduría que nos dejan…

Te invitamos a encontrarte con la magia de tu corazón, que parece tan lejana, pero que solamente requiere un mapa para encontrarla… Que la dejes salir, atreviéndote a dejar la vida entrar a tu vida…

Terapia Familiar Sistémica.

 

Este tipo de psicoterapia pretende reconfigurar el funcionamiento del sistema familiar mediante intervenciones e interpretaciones que permiten reestablecer el adecuado fluir de los miembros y de los vínculos.

 

La Terapia Familiar Sistémica, evoluciona a partir de varios conceptos, pero su nombre lo adquiere de la teoría propuesta por Bertalanffy que supone un funcionamiento de los sistemas vivos.  De acuerdo con este biólogo, un sistema es la distribución de sus miembros en una dimensión dada, manteniendo conexiones entre sí, a partir de su referencia con el todo.  Desde esta perspectiva entonces, los miembros de un sistema lo son por su distribución dentro de él, participando por su valor posicional, determinando así sus relaciones, basado tanto en sus características inmanentes como en sus valores secundarios dentro del sistema.

 

Los sistemas se organizan a partir de los conceptos de totalidad, crecimiento, diferenciación, orden jerárquico, dominancia y control, e implica también la existencia de partes fijas y otras dedicadas a la acción, permitiendo con ello un equilibrio y regulación en su relación consigo mismo y con el entorno circundante.

 

En el enfoque sistémico se enfoca en modificar “el juego familiar”, que ha desarrollado una estructura de tal forma en que la familia malfuncionante ha elegido a un miembro para que sea quien se identifique como el responsable de la disfunción.

 

Se plantea desde este abordaje terapéutico la importancia de los procesos de individuación, la reorganización de la estructura familiar y la forma de canalización de los afectos, conectando a los miembros alrededor del síntoma y reestructurando las vías de relación entre ellos y hacia el afuera, permitiendo así la regularización del funcionamiento del sistema y de los individuos que la componen.

 

 

 

 

 

 

La Escuela Estructural de Minuchin, de enfoque sistémico, y actualmente de las más empleadas, tiene como objetivo ayudar a la familia a experimentar pertenencia en una entidad más amplia que el sólo individuo y su circunstancia particular, utilizando para ello estrategias dentro de tres ejes:

  1. Desafío del síntoma,
    1. Puesta en acto del síntoma
    2. Foco en el síntoma
    3. Logro de intensidad de su manifestación
  2. Desafío de la estructura,
    1. Demarcación de fronteras y límites
    2. Desbalance de la estructura malfuncionante llevándola a crisis para cambiar las relaciones jerárquicas
    3. Enseñanza de modelos interaccionales de complementariedad
  3. Desafío de la realidad familiar
    1. Mediante construcciones cognitivas
    2. Intervenciones paradójicas que llevan a la redefinición
    3. Énfasis en las fuerzas potenciales de la familia

Desesperanza: Falta de sentido de Vida.

Esperanza, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua significa “Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.”

 Sin embargo parece que hoy en día vivimos presa de la incertidumbre, de la incapacidad para anticipar desenlaces y de la duda sobre si algo soñado podrá llegar a nuestras vidas.

Pareciera que entre más avanzamos por la vida, más nos damos cuenta de la fragilidad de los logros y de alcanzar nuestros sueños, realizaciones, y por supuesto, la felicidad.

 Cada vez hay más fórmulas, pero más fórmulas de otros, que permanecen desconectadas de nuestros deseos y empezamos a desear los deseos de otros, porque nos parecen deseos que si se han de cumplir… Pero aunque así sea, no nos resultan gratificantes.

 Lo gratificante es lo que satisface, no sólo lo placentero, si no lo que resuelve una condición, ¿Cómo? ¡No entiendo lo que dices!, pensarás… Déjame te explico. Es como cuando sentimos sed, y una gaseosa puede quitarnos la sequedad de la boca y refrescarnos, pero no nos quita la sed, es decir, no es gratificante, no nos satisface, porque solamente el agua podrá solucionar eficientemente esa necesidad, ¿Ahora si?… Seguro ahora si ya comprendes lo que significa que algo satisface o no.

 Lo frustrante es justamente lo opuesto a lo gratificante, y entonces, las fórmulas de otros nos resultan insatisfactorias, por decir lo menos, y en la mayoría de los casos, se convierten en frustración pura.

 Y entonces, vamos generando más y más incertidumbre… Más frustración… Más dudas y paulatinamente nos vamos llenando de desesperanza… La vida deja de tener sentidos, si, has leído bien, sentidos… Dirección… Sueños…  Nos invade la rutina, el conformismo y preferimos dejar de soñar con aquello que creemos no podremos alcanzar.

Desesperanza entonces sería, parafraseando al diccionario, “Ese estado de ánimo en el cual se nos presenta como imposible aquello que deseamos.”

                                                                                                                                       

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Malestar emocional y alternativas psicoterapéuticas contemporáneas.

Vivimos en un aparente incremento de psicopatologías representadas en un creciente malestar emocional que viven la gran mayoría de las personas en la actualidad.

Manuales diagnósticos de psicopatología han definido un mayor número de enfermedades y trastornos, lo que parece respalda lo anterior, sin embargo, cabría preguntarse sobre este fenómeno, ¿Realmente ha habido un decremento de la salud mental?, ¿Estamos ante una era de enfermedades mentales?

 

Si bien es cierto que parece cada vez más lejana la posibilidad del bienestar anímico, sin duda, se han podido clasificar todo tipo de malestares con mayor precisión y especialización.Por otro lado, surge el cuestionamiento: ¿Qué sucede en la sociedad actual que cada vez resulta más difícil tener vidas plenas y gratificantes? , La respuesta puede encontrarse en la vertiginosidad de la vida actual, sus cambios casi imposibles de entender y la demanda de adaptación a las circunstancias, sin referentes claros de los cuales asirse.  

 

Ciertamente, contamos con un gran flujo de información proveniente de la investigación y el conocimiento, aunque no siempre resulta así, pues también existe una gran cantidad de material falaz y de poca credibilidad, que al final, pareciera que daría lo mismo para el individuo, quien no cuenta con elementos suficientes para poder establecer un criterio que le permita diferenciar lo verdaderamente útil para construir sus referentes y por tanto su entorno, cayendo en trampas sin fin, que lo dejan a la deriva de su experimentación y su fracaso.

 

Demanda social, falta de formación, cambios, vertiginosidad, falla referencial, parecen ser características de nuestro tiempo, donde la adaptación filogenética y ontológica parecen no ir a la misma velocidad que lo que se requiere.  En conjunto, todo indica que hemos perdido capacidad para ser dueños de nuestras vidas, proyectos y planes, y que tenemos que movernos al ritmo de un entorno incomprensible y muchas veces amenazante, cuanto que no podemos integrarlo, entenderlo, ni controlarlo.

 

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Esta amenaza continua nos coloca en una respuesta de alertidad extrema al medio, con la consecuente alteración fisiológica, con respuestas simpáticas y parasimpáticas alternantes, así como ante la incapacidad de establecer procesos reflexivos hacia las mejores soluciones.

 

Ansiedad, angustia, stress, depresión, obsesiones, compulsiones, respuestas sin dirección, impulsividad, agresión, adicciones, desesperanza, son algunas de las formas de manifestación del malestar emocional, ¿Qué alternativas tenemos para ello? ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

 

Dependiendo de la severidad de la sintomatología y de lo incapacitante que pudiera resultar, convendría hacer un alto en el camino y darse la oportunidad de “refinar” nuestro modus vivendi.

 

En la actualidad, existen múltiples alternativas psicoterapéuticas, Psiquiatría, Terapia Familiar, Counselling y Desarrollo Humano, Gestalt, Terapias Conductuales y Psicoanálisis, pero ¿Qué tan efectivas son? ¿Cuándo elegir una? ¿Cuál elegir? ¿Cuál es su marco teórico referencial? ¿Cuál sería su meta?

 

Podríamos hacer una aproximación a las propuestas y sus diferencias, tomando en cuenta cómo conceptualizan psiquismo, enfermedad mental, tratamiento, meta terapéutica y salud mental.

 

Magia en nuestras vidas.

Pensar en magia es pensar en fantasía, en un mundo mágico de seres míticos: unicornios y dragones, magos y hechiceras, sucesos milagrosos que de pronto aparecen en nuestras vidas llenándolas de todo aquello que siempre soñamos alcanzar pero sin ser capaces de conseguir por nuestros propios medios…
Pero te has preguntado alguna vez ¿por qué pensar en fantasías inalcanzables? ¿podemos tener magia a diario?
Pensarás que el psicoanálisis no tiene espacio para fantasía y magia y estás en lo cierto pero debemos recordar que nuestra percepción del mundo es subjetiva está formada de experiencia, códigos referentes aprendizajes y reflexiones que nos llevan a mirar el mundo y la vida de forma particular.Si es así entonces ¿que nos impide dejar entrar la magia a nuestras vidas? ¿No serán las experiencias y pensamientos de catástrofe y de no merecimiento? Finalmente nuestra percepción está dirigida a aquello que nuestro pensamiento y emociones la urgen, muchas veces buscando encontrar el error, la amenaza o la triste realidad.

No podemos dejar de recordar que nuestra corteza cerebral tiene como una de sus funciones centrales, construir soluciones ante cualquier situación problema que se nos presente, ya sea de carencia, ya sea de amenaza, ya de riesgo a nuestra integridad, y sin duda lo ha venido haciendo de maravilla, pero, podemos en algunos momentos, bajar la guardia y abrir nuestros sentidos a reconocer la maravilla de la vida y de lo que en ella podemos encontrar.

¿Cuántas veces al día te detienes a mirar a través de la ventana solo para contemplar la abundancia? Podrás preguntar que a que me refiero con esto, pues a través de tu ventana puede ser que no veas más que muchas cosas que te disgustan, y justo a eso me refiero, a mucho de todo. Y si a través de la ventana ves cosas que te disgustan, ¿encuentras algo que si te guste? ¿cielo? ¿nubes? ¿posibilidad de cambiar las cosas?

Este simple ejercicio empieza a bajar la ansiedad, la sensación de desamparo o vulnerabilidad y a reconocer que el horizonte es más grande que lo que imaginábamos antes de asomarnos a nuestra ventana.

La magia está en descubrir lo que hay detrás de las cosas, eventos, sucesos, personas y experiencias, y encontrarte con la posibilidad que te brindan de descubrirte a tí mismo

Ataque de Ansiedad: Ciclo bizarro del miedo.

Muchos de nosotros hemos experimentado ansiedad, y como ya lo hemos abordado en otros artículos de este blog, la ansiedad es un miedo sin nombre.

¿Cuándo sentimos miedo? Fundamentalmente cuando anticipamos un desenlace indeseado o que pone en riesgo la vida, pero sobre todo, cuando ese riesgo o ese desenlace parecen ser inevitables y con pocas probabilidades de ser diferentes a partir de nuestra intervención.

 También hemos dicho que el miedo es un mecanismo extraordinario de nuestras psiques para llevarnos a un estado de alerta y poder atacar o huir, lo que dispara todo tipo de respuestas, fundamentalmente fisiológicas, para poder salir airosos del problema y mantener nuestra integridad.Sin embargo, no siempre “la libramos”, es decir, en ocasiones solamente nos alejamos de la fuente de amenaza pero no la desarticulamos, y entonces, vivimos con la constante zozobra de que en breve puede aparecer la amenaza y tomarnos por sorpresa, desarmados y entonces si, seremos víctima de aquello a lo que tememos.

Es así como se empieza a generar un ciclo perverso de miedo al miedo del miedo a algo que puede dañarnos, ya sea una posibilidad como perder el trabajo, ser asaltados, perder consciencia o peor aún, miedo a nosotros mismos y nuestra incapacidad, miedo a no cumplir con alguna obligación que odiamos, miedo a nuestros remordimientos y miedo a nuestras emociones, fundamentalmente de rabia, ira y violencia.En alguna ocasión escuché decir a alguien que el miedo era, por su expresión en inglés, (FEAR), una feroz experiencia aparentando ser real, y es justamente desde aquí, desde la fantasía de catástrofe inminente, desde donde se empiezan a generar respuestas bizarras.

 Fisiológicamente, estamos diseñados para hacer adaptaciones físicas, fisiológicas y metabólicas que nos permiten desplegar gran fuerza para “atacar o huir”. Estas respuestas se llaman Simpáticas, toda vez que es el sistema nervioso autónomo simpático quien las dirige. Sus manifestaciones son: secreción de noradrelina y adrenalina, taquicardia, hipertensión, suspensión de la motilidad del tubo digestivo, incremento de la frecuencia respiratoria, incremento de la disponibilidad de glucosa, dilatación pupilar, sudoración y cierre de los esfínteres. Una vez concluido el evento, todo esto se revierte para llevar al cuerpo a un funcionamiento normal.Cada vez que tenemos miedo,  se dispara en mayor o menor grado este mecanismo simpático, dependiendo de la apreciación que tengamos de la amenaza.

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 Sin embargo, cuando empezamos a tener miedo de tener miedo, ciertamente la amenaza se hace mucho mayor, así como la respuesta simpática, misma que rápidamente, al no encontrar sobre qué descargar la acción, es cancelada por una reacción contraria, llamada vagal o parasimpática que puede llevar incluso a desmayos y pérdida de la consciencia por algunos segundos.

 Cuando nuestros miedos no son claros, entonces es difícil atenderlos, dado que no sabemos hacia que apuntar la solución y entonces, podemos iniciar un ciclo bizarro de miedos superpuestos que van disminuyendo nuestra calidad de vida.Se han diseñado medicamentos psiquiátricos que disminuyen el estado de ansiedad, y su efecto puede ser adecuado cuando, al dotarnos de mayor tranquilidad, podemos tal vez, descubrir la verdadera dimensión de aquello que nos atemoriza. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, son tan sólo paliativos para un estado que aparecerá de nuevo hasta que no atendamos la verdadera raíz de nuestros miedos.

 ¿Cómo logramos contactarlos? Ciertamente, poniéndolos en perspectiva, ya sea, mediante la reflexión y la introspección, o mediante psicoterapia.¿Por qué psicoterapia? Porque es evidente que el lugar al que llegamos fue porque no pudimos ver de frente aquello que lo disparó, se convirtió en un punto ciego que promovió la adaptación, adaptación que nos mantiene vivos pero no viviendo.

Burnout o Síndrome de Agotamiento por Estrés.

¿Has oído hablar del “Burnout”? El “Burnout” o Síndrome de Agotamiento por Estrés es una nueva clasificación aplicable a una serie de síntomas físicos, fisiológicos y emocionales que se han venido observando en los actores de finales del Siglo XX y del inicio del Siglo XXI.

Pero, ¿qué es? Se trata de una condición a la que se llega por exceso de trabajo, demandas y presiones, promovida por el entorno del individuo,  y que literalmente agota el organismo, reduciendo sus capacidades físicas y mentales.

Las impresiones asociadas por quienes lo padecen son de sensación de falta de efectividad y logros, sintiéndose extenuados física y emocionalmente e incluso, sentir que se ha perdido el  nivel de compromiso con personas, tareas, objetos, mascotas, en una palabra, con su vida.

En cuanto a la sintomatología física, podemos hablar de cansancio abrumador, fatiga crónica, insomnio, dificultad para mantener patrones de respiración adecuados con jadeos constantes, palpitaciones, mareos, dolores de cabeza, estómago, pecho y espalda, incremento de las enfermedades y baja de defensas, así como trastornos del apetito que oscilan entre grandes atracones y largos periodos de ayuno, incrementando con ello la tendencia a la obesidad.

Del lado emocional encontramos ansiedad, depresión, pesimismo y desesperanza, rabia, dificultad para concentrarse, disminución de la capacidad de disfrute y aislamiento o apatía ante cualquier tipo de contacto social fuera de los centros de trabajo, con el consecuente deterioro de las relaciones de amistad, familia y pareja.

Y te preguntarás ¿Cómo es que llegamos hasta aquí? La realidad es que hoy, los días parecen más largos, con jornadas extenuantes y no siempre gratificantes, de carreras sin fin, en donde parece que no llegamos a donde nos hemos propuesto, incrementando con ello la baja autoestima y la sensación de incapacidad para vivir.

Hasta hace algunos años, podrías haberte levantado por las mañanas alrededor de las siete, (ahora con el nuevo horario de verano sería a las ocho), darte un baño, desayunar y llegar a tiempo a tu centro de trabajo a las nueve, para una jornada de ocho horas, con dos horas para comer en tu casa, y regresar a convivir y descansar alrededor de las siete y media de la noche. Pero parece que ese ritmo forma parte de un pasado muy lejano, apenas recordado, y que hoy solamente nos resta vivir en jornadas de más de catorce horas, con unas cuatro o seis horas de sueño.

¿Sabías que durante el dormir tu cuerpo se repara secretando HGH (hormona del crecimiento humano)? Y que ¿requerimos de al menos ocho horas de sueño para reparar nuestros cuerpos, no importa la edad que tengamos?
además ¿Qué el sueño no se puede reponer de una noche a otra?

Necesitamos redefinir nuestras vidas y la forma como las vivimos, pero más aún, resignificar los eventos que se nos presentan, recuperando la dimensión de las cosas y dejando de tener miedo a vivir.

Hay muchas maneras de reducir el estrés antes de que te lleve a literalmente “quemarte”, pero lo más importante para hacerlo, es tu participación activa y reflexiva en tu día a día.

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