SER SALUDABLE Y LA LUCHA CONTRA EL PESO.
 ¿Como manejar esta meta? ¿Donde empezar? ¿Cómo generar hábitos saludables?
 Muchos te dirán que para ser saludable es importante cuidar tu alimentación, dejar la comida chatarra, dormir mejor, hacer ejercicio, ponerte a dieta para adelgazar, comer alimentos naturales, prevenir enfermedades con visitas de chequeo médico, pero… ¿te ha pasado que con sólo ver la lista ya te sientes frustrado?
 Si respondiste que si, te entiendo, yo también estuve ahí!
 Hoy vivimos en un mundo que reconoce el éxito por la forma como luces, (siempre delgada, o más bien diría, flaca), y cómo “equilibras” la vida, pero muy pocos se sinceran hablando de lo prácticamente imposible que es cumplir con tantos requisitos.
 Y particularmente, en el tema de la esbeltez, ¿¡A quién le gusta estar siempre a dieta?!!!!!! Vaya manera de ser infeliz!!!!
 Desde mi adolescencia temprana estuve siempre luchando para mantenerme en el peso ideal, recurriendo a todo tipo de dietas, ejercicios, masajes y remedios, que lo único que hacían era darme el glorioso momento de poder lucir durante unas horas un vestido de fiesta o un bikini espectacular, pero a costa de una pesadilla diaria de comer lechuga y de vez en cuando, una pequeña tira de carne asada.
 La pesadilla no terminaba ahí, porque ese vientre plano para lucir en la playa, permanecía exactamente la horas de ayuno y al momento de ingerir algo, ¡la magia se esfumaba! ¡aparecía el temible “cacahuate”! ¿Cuál? Ese abultamiento debajo del ombligo, alargado y extraño que parece justamente un cacahuate.
 Probé todo tipo de dietas, y si quieres saber de alguna, con gusto puedo compartirte los pormenores de todas y cada una de ellas, desde la famosa dieta baja en carbohidratos, la alta en proteínas, la de la Clínica Mayo, la de la luna, la de los bisquets, la del helado de vainilla, la de porciones, la de los colores, la del arroz, la del licuado de naranja, huevo y aceite, y muchas otras más, entre las que seguramente no conoces la de las semillas de papaya.
 Cada dieta llegaba a su punto de ineficacia, y entonces, había que cambiar a otra, que al cabo de dos semanas, perdía su efectividad,…  y así viví durante muchos años.
 ¿En cuanto al ejercicio? ¡¡¿Qué decir del ejercicio?!! El ejercicio es sensacional, porque mantiene tu cuerpo en movimiento, pero…  cuando tienes que ir para ser delgada y quemar esa maldita dona que te tragaste fuera de la dieta, ¡se convierte en un tormento!
 Ese instructor que te grita, o el profesor de aerobics que te llama gorda floja aunque seas talla doble cero, formaron parte también de mi tortura, llevándome a sentir que era un “hamster en jaula” azotada por la pesadilla del sobrepeso y la gordura.
 Te preguntarás cómo fue que llegué hasta aquí, y lo que puedo decirte es que como toda adolescente, al inicio de esta etapa, tuve una complexión endomórfica, es decir, me puse “gordita” y allí empezó todo.
 Si te identificas en algo con lo que has leido, entiendes el sufrimiento que implica esta pesadilla de la gordura y la obesidad, y entenderás también que es una carrera infructuosa contra el sobrepeso, entre tanta oferta mágica y tanta demanda social, pero lo peor, con tanta desilusión…
 Y justamente esta frustración me llevó a una búsqueda de soluciones verdaderas.
 La historia es larga, pero quisiera compartir donde estoy hoy, con un peso que se ha mantenido en talla 4 durante muchos años, y que, tras años de investigación,  puedo asegurar que comer, las dietas, las calorías y los productos especiales, no te engordan o adelgazan, es lo que mandas a tu cuerpo hacer con lo que comes lo que construye tu maravillosa maquinaria de vida, su aspecto y eficiencia para vivir.